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Tiempo Pascual
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos "de la Pasión del Señor", que comprende a la vez el triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión.

La procesión que conmemora la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén tiene un carácter festivo y popular. A los fieles les gusta conservar en sus hogares, y a veces en el lugar de trabajo, los ramos de olivo o de otros árboles, que han sido bendecidos y llevados en la procesión.

Sin embargo es preciso instruir a los fieles sobre el significado de la celebración, para que entiendan su sentido. Será oportuno, por ejemplo, insistir en que lo verdaderamente importante es participar en la procesión y no simplemente procurarse una palma o ramo de olivo; que estos no se conserven como si fueran amuletos, con un fin curativo o para mantener alejados a los malos espíritus y evitar así, en las casas y los campos, los daños que causan, lo cual podría ser una forma de superstición.

La palma y el ramo de olivo se conservan, ante todo, como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesiánico, y en su victoria pascual.

Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia, n. 139

CELEBRACIÓN LITÚRGICA

“Con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, la Iglesia entra en el misterio de su Señor crucificado, sepultado y resucitado, el cual entrando en Jerusalén dio un anuncio profético de su poder. Contienen a la vez el presagio de su triunfo real de Cristo y el anuncio de su Pasión. Los cristianos llevan ramos en sus manos como signo de que Cristo, muriendo en la cruz, triunfó como Rey”

Ceremonial de los Obispos, n. 263

La liturgia del día nos presenta a Jesús en su entrada en Jerusalén, aclamado como Hijo de David y Rey de los judíos, según la idea de Mesías que esperaba el pueblo de Israel. El Señor entra en la Jerusalén de este mundo como profecía de su entrada en la Jerusalén definitiva del reino eterno.

Junto a esta imagen se nos presenta también -en la lectura de la Pasión- a Cristo como Mesías espiritual, libertador de la opresión del pecado y de la muerte.

A través de los ritos de la celebración, Jesús invita hoy nuevamente al pueblo congregado a que le siga en su camino hacia la victoria pascual (las palmas simbolizan bien esta victoria) aunque para ello sea necesario el camino de la cruz.

La celebración de este día nos sirve de pórtico para la Semana Santa que hoy comienza: Cristo triunfante se encamina a la Muerte por nosotros.

La celebración litúrgica tiene de dos partes: la conmemoración de la entrada mesiánica del Señor en Jerusalén -con la procesión de los Ramos- y la Santa Misa -con la solemne proclamación de la Pasión- que es memorial de la Muerte y Resurrección de Cristo.

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén. Procesión.

El Pueblo cristiano, junto con el Sr. Arzobispo y los demás ministros, se congrega en la Puerta de la Feria de la Catedral; allí tiene lugar la bendición de los Ramos que los fieles tienen en sus manos.

¡Hosanna al Hijo de David,
bendito el que viene en nombre del Señor,
el Rey de Israel.
Hosanna en el cielo!


El Sr. Arzobispo saluda al pueblo como de costumbre, y seguidamente hace una breve monición en la que invita a los fieles a participar en la celebración. Después dice la Oración de bendición y rocía los ramos con agua bendita.






El diácono proclama el evangelio de la entrada del Señor. “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.





Ciclo A: Mateo 21, 1-11

Ciclo B: Marcos 11, 1-10 o Jn 12, 12-16

Ciclo C: Lucas 19, 28-40




A continuación comienza la Procesión por el recorrido de costumbre, para volver a la Catedral por la Puerta Llana. Los fieles entonan cantos.





Como la muchedumbre que
aclamaba a Jesús,
acompañemos también nosotros
con júbilo al Señor.







Santa Misa

Después de la procesión, en a la Catedral, empieza la celebración de la Santa Misa, omitido el acto penitencial y el Señor ten piedad, por la Oración colecta.

Sigue la liturgia de la palabra.

Is 50, 4-7: No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
Sal. 21: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Filp 2, 6-11: Se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo.

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Ciclo A: Mt 26, 14-27,66. Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Ciclo B: Mc 14,1-15,47. Llevaron a Jesús al Gólgota y lo crucificaron. Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
Ciclo C: Lc 22, 14-23.56. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

Después de la homilía del Sr. Arzobispo, sigue la celebración de la Santa Misa, en la forma habitual.

Horario de la celebración: 11,00 h.

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