La exhibición pública de la urna de Santa Úrsula

La exhibición pública de la urna de Santa Úrsula

Casi todos hemos oído hablar del martirio de Santa Úrsula junto a las 11.000 vírgenes, en un relato histórico-legendario que inspiró la pintura de Caravaggio o Rubens dando pie a innumerables poesías, novelas, esculturas y relicarios. 

Sin embargo, muy pocos sabían que La Primada guarda desde hace más de 4 siglos el esqueleto de Santa Úrsula en la antigua Capilla del Sepulcro, una cripta cerrada habitualmente al público. El año pasado, el Cabildo tomó la decisión de restaurar el espacio y dar a conocer la urna de la santa, por su innegable interés histórico, y para honrar, como se merece, a la llamada patrona de las jóvenes.
 
La primera visión de la cripta es sobrecogedora. Se accede por uno de los dos pasadizos laterales del altar mayor que sirven ahora de entrada y salida del espacio abierto al público. La altura de la escalera de piedra que conduce a la cripta subterránea, de apenas una docena de peldaños, nos obliga a caminar encorvados durante unos segundos hasta que descubrimos los tres altares laterales de la pared semicircular; el central dedicado al Santo Entierro -con una espectacular talla de Diego Copín-, otro dedicado a San Sebastián – con pinturas de Francisco Ricci-, y un tercero a San Julián.

Una vez dentro, nos llaman la atención los techos abovedados y las enormes rejas de hierro que impiden el acceso al altar mayor que preside todo el conjunto y sobre el que ya podemos ver la urna de Santa Úrsula.

Al acercarnos comprobaremos que 2 grandes cristales enmarcados en el frontis de la estructura de madera dejan ver el esqueleto entero; el cráneo (sobre una almohada y coronado con una diadema), y el cuerpo y las extremidades (protegidas por una especie de maya metálica en la parte superior, y sujetas por una tela rígida que mantiene unidas cada una de las partes), en un cuidado trabajo de embalsamado.

Con el actual proyecto de restauración de la cripta, Toledo se une al grupo de ciudades donde se exponen otros relicarios ursulinos, como los de la Basílica de Colonia, la arqueta del Hans Memlingmuseum de Brujas, la de la Catedral de Santa Cecilia, los bustos de Castiglion Fiorentino o de la Catedral de Pamplona, y los relicarios de Sant Joan de Valls, del Museo de Arte e Historia de Durango o el Diocesano de Álava.