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La Custodia de Enrique de Arfe

La custodia fue ejecutada por Enrique de Arfe, platero de origen alemán, entre 1515 y 1523. Le fue encargada por el Cabildo de la Catedral de Toledo para albergar el ostensorio de oro, que perteneció a la reina Isabel la Católica, realizado por Jaume Aimeric. Dicho ostensorio fue comprado en 1505 por el Cabildo Primado en la testamentaría de la reina católica, por mandato del arzobispo Francisco Jiménez de Cisneros. Según la leyenda, la pieza fue realizada con el primer oro llegado de América.

La custodia de Enrique de Arfe, de 309,5 cm. de altura, es de plata dorada y está concebida como una torre gótica de planta hexagonal. En el basamento, un friso quebrado nos ofrece, en sus entrepaños rectangulares, los relieves en plata dorada de El Prendimiento de Jesús, San Pedro cortando la oreja a un soldado, Cristo azotado, Jesús camino del Calvario, El Llanto sobre Cristo muerto y la Resurrección. En los netos, en sus caras internas, se efigian en plata en su color los profetas Amós, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahúm, Habacuc, Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel y Jonás.

Sobre el basamento se elevan seis pilares fasciculados, coronados por pináculos y decorados con peanas, hornacinas con figuras de plata, escudos heráldicos y chambranas. Los pilares se unen a seis estribos mediante dos arbotantes cada uno, a dos alturas: el inferior, de tracería calada, rematado con figuras exentas que representan a San Pedro, San Pablo, San Andrés, Santiago el Mayor, San Bartolomé y San Juan Evangelista; el arbotante superior es curvado y de él brotan tornapuntas con crestería de hojas. Estos estribos asientan en ménsulas voladas adornadas con labor calada de grutescos y perillas pinjantes. Pilares y estribos llevan adosados columnillas que arrancan a diferentes alturas, y van jalonados de doseletes y ménsulas que cobijan treinta y cuatro figuras. Los estribos culminan con esculturillas exentas que representan a San Cristóbal, San Miguel Arcángel, San Sebastián, San Jorge, San Demetrio y San Mercurio.

Es en el interior de este cuerpo donde se aloja el ostensorio de oro comprado por el Cabildo Primado en la almoneda de la reina de Isabel la Católica, fijado sobre un pedestal de planta estrellada. Se trata de una custodia de tipo portátil. Su astil presenta un nudo en forma de templete escalonado en tres pisos, albergando el principal las figuras en bulto redondo esmaltadas de Santiago, Juan Bautista, San Pedro, San Pablo, San Juan Evangelista y la Virgen. Gollete prismático con hornacinas que albergan las figuras en relieve esmaltado de San Sebastián, San Cristóbal, San Francisco y la Virgen María. Un templete de seis columnas adornadas a modo torso por espigas, racimos y pámpanos, guarnecido por piedras preciosas y esmaltes, es el cuerpo que da cobijo al viril. Éste está decorado con esmeraldas, granates y perlas, y se ve rematado por una cruz de brazos rectos cuajada de diamantes. Como remate de esta custodia de oro, un palomar cilíndrico con vanos por los que asoman palomas esmaltadas y un gran zafiro.

Este primer cuerpo de la custodia de Arfe, que acoge el ostensorio de oro, se cierra en su parte superior con una bóveda estrellada de combados y terceletes con nervios moldurados. La clave central lleva un pinjante de esmaltes y pedrería, y dieciocho rosetas con cabezas de querubín. Además van intercaladas seis medallas con figuras de ángeles de medio relieve, tres de las cuales sostienen campanillas, y los otros tres originalmente portaban incensarios. Hay además doce cabujones esmaltados con estrellas.

Por encima de la bóveda, un cuerpo con forma de corona, formado por arcos lobulados, que se adornan con cresterías de cárdinas, perillas abalaustradas y engastes de piedras. En la base de esta corona, penden seis ángeles que portan instrumentos de la Pasión. En este cuerpo, placas con figuras en relieve de los cuatro Evangelistas, de San Francisco y de San Jerónimo. Por encima, cobijadas bajo un arco exento y flanqueadas por ángeles, se sitúan las figuras en bulto redondo de los reyes David y Salomón, y de San Ildefonso, San Eugenio, San Julián y San Eladio. En el centro de la corona va alojada una figura de Cristo resucitado sobre pedestal.

Más arriba, otro coronamiento similar al anterior pero más pequeño. Cada sección aloja en el centro una figura de adolescente en bulto redondo, flanqueada por cabecitas de querubines y, arriba, dos niños. En el interior, una figura exenta del Niño Jesús, desnudo, bendiciendo. La cubierta final está formada por un cuerpo troncopiramidal, dentro del cual pende una campanilla. Sobre él se cierra un copete bulboso dentro de cuya clave está suspendida la Paloma del Espíritu Santo. Como remate de la custodia, una base adornada con pedrería, sobre la que asienta una cruz de plata dorada, con ochenta y seis perlas y dos esmeraldas, obra del orfebre Láynez.

El conjunto descansa sobre una peana de plata con sobrepuestos de bronce, en forma de artesa y sostenida por cuatro ángeles de plata, realizada en 1741-1742 por el platero de la Catedral Manuel Bargas Machuca, siguiendo modelos del escultor Narciso Tomé.

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